domingo, 6 de marzo de 2016

Nuestro camino al cielo pasa por el desierto de este mundo.

Dios habla con ternura: No temas, porque yo estoy contigo, no sólo al alcance, sino
presente a tu lado. ¿Estás débil? Yo te fortaleceré. ¿Te faltan amistades? Yo te ayudaré en tiempo de
necesidad. ¿Estás listo para caer? Yo te sustentaré con la diestra llena de justicia, repartiendo
recompensas y castigos. —Hay quienes pelean con el pueblo de Dios, que buscan su destrucción.
Que el pueblo de Dios no devuelva mal por mal sino que espere el tiempo de Dios. Es el gusano
Jacob; tan pequeño, tan débil y despreciado, tan pisoteado por todos. El pueblo de Dios es como
gusano, con pensamiento humilde de sí mismos, y en los altivos pensamientos que de ellos tienen
sus enemigos; gusanos, pero no víboras, no de la simiente de la serpiente. Toda parte de la palabra
de Dios está calculada para abatir el orgullo del hombre y para hacerle parecer pequeño a sus
propios ojos. El Señor les ayudará, porque Él es su Redentor. —El Señor hará que Jacob se vuelva
instrumento de trilla. Dios lo hará apto para usar, nuevo y con punzones agudos. Esto tiene
cumplimiento en los triunfos del evangelio de Cristo y de todos sus fieles seguidores sobre las
potestades de las tinieblas. Dios ha provisto consuelos para suplir todas sus necesidades y responder
todas sus oraciones. —Nuestro camino al cielo pasa por el desierto de este mundo. El alma del
hombre está necesitada y busca satisfacción; pero se cansa de buscar esto en el mundo, donde no lo
encontrará. Yo abriré ríos de gracia, ríos de agua viva, los que Cristo habló del Espíritu, Juan vii,
. Cuando Dios instala su Iglesia en el desierto gentil, habrá un gran cambio, como si los espinos y
los abrojos fueran convertidos en cedros, cipreses y bojes. Estas bendiciones son guardadas para el
pobre de espíritu que anhela la luz, el perdón y la santidad divina. Dios hará que sus almas estériles
sean fructíferas en las gracias de su Espíritu, para que todos los que vean puedan reflexionar.AMEN