viernes, 29 de marzo de 2013

Desechad las obras pecaminosas de las tinieblas.

Aquí se enseñan cuatro cosas, como una lista del trabajo diario del cristiano. Cuando despertarse: ahora; y despertarse del sueño de la seguridad carnal, la pereza y la negligencia; despertarse del sueño de la muerte espiritual, y del sueño de la muerte espiritual. Considera el tiempo: un tiempo ocupado, un tiempo peligroso. Además, la salvación está cerca, a la mano. Ocupémonos de nuestro camino y hagamos nuestra paz, que estamos más cerca del final de nuestro viaje.
Además, preparémonos. La noche casi ha pasado, el día está a la mano; por tanto, es tiempo de vestirnos. Obsérvese qué debemos quitarnos: la ropa usada en la noche. Desechad las obras pecaminosas de las tinieblas. Obsérvese qué debemos ponernos, cómo vestir nuestras almas. Vestíos la armadura de la luz. El cristiano debe reconocerse desnudo si no está armado. Las gracias del Espíritu son esta armadura, para asegurar al alma contra las tentaciones de Satanás y los ataques del presente mundo malo. Vestíos de Cristo: eso lo incluye todo. Vestíos de la justicia de Dios para la justificación. Vestíos el Espíritu y la gracia de Cristo para santificación. Debéis vestiros del Señor Jesucristo como Señor que os gobierna, como Jesús que os salva; y en ambos casos, como Cristo ungido y nombrado por el Padre para la obra de reinar y salvar.
Cómo caminar. Cuando estamos de pie y listos, no tenemos que sentarnos tranquilamente, sino salir afuera: andemos. El cristianismo nos enseña a andar para complacer a Dios que nos ve siempre. Anda honestamente, como de día evitando las obras de las tinieblas. Donde hay tumultos y ebriedad suele haber libertinaje y lascivia, discordia y envidia. Salomón las juntó a todas, Proverbios xxiii, 29-35. Fíjate en la provisión que harás. Nuestro mayor cuidado debe ser por nuestras almas: ¿pero debemos no cuidar nuestros cuerpos? Sí, pero hay dos cosas prohibidas. Confundirnos con afán ansioso y perturbador, y darnos el gusto de los deseos ilícitos. Las necesidades naturales deben ser suplidas, pero hay que controlar y negarse los malos apetitos. Nuestro deber es pedir carne para nuestras necesidades, se nos enseña a orar pidiendo el pan cotidiano, pero pedir carne para nuestras lujurias es provocar a Dios, Salmo lxxviii, 18.TEXTO BIBLICO Cuando usted reconozca al buen pastor, ¡sígalo! Amen!Gloria a Dios