lunes, 25 de abril de 2011

Advertencia al que peca deliberadamente.

Heb 10:26 Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados,

Heb 10:27 sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios.

Heb 10:28 El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente.

Heb 10:29 ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?

Heb 10:30 Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo.

Heb 10:31 ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!

Heb 10:32 Pero traed a la memoria los días pasados, en los cuales, después de haber sido iluminados, sostuvisteis gran combate de padecimientos;

Heb 10:33 por una parte, ciertamente, con vituperios y tribulaciones fuisteis hechos espectáculo; y por otra, llegasteis a ser compañeros de los que estaban en una situación semejante.

Heb 10:34 Porque de los presos también os compadecisteis, y el despojo de vuestros bienes sufristeis con gozo, sabiendo que tenéis en vosotros una mejor y perdurable herencia en los cielos.

Heb 10:35 No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón;

Heb 10:36 porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.

Heb 10:37 Porque aún un poquito, Y el que ha de venir vendrá, y no tardará.

Heb 10:38 Mas el justo vivirá por fe; Y si retrocediere, no agradará a mi alma.

Heb 10:39 Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma.

Cuando deliberadamente se rechaza la oferta de salvación de Cristo, se rechaza el don más precioso de Dios. Se pasa por alto la dirección del Espíritu Santo, la de quien nos comunica el amor salvador de Dios. Esta advertencia se le hizo a los cristianos judíos que se sentían tentados a rechazar a Cristo por el judaísmo, pero es pertinente para cualquiera que rechaza a Cristo por otra religión o que, habiendo entendido la obra expiatoria de Cristo, con toda intención le da la espalda (véanse también Num_15:30-31 y Mar_3:28-30). El asunto es que no hay otro sacrificio aceptable por el pecado aparte de la muerte de Cristo en la cruz. Si alguien a propósito rechaza el sacrificio de Cristo luego de haber entendido con claridad la enseñanza del evangelio, no tiene esperanza alguna de salvación porque Dios no ha provisto otro nombre bajo el cielo por el cual podamos ser salvos (véase Act_4:12).

Este juicio es para los que han rechazado la misericordia de Dios. Para los que aceptan el amor de Cristo y reciben su salvación, el juicio venidero no es motivo de preocupación. Al haber sido salvos mediante su gracia, no tienen nada que temer (véase 1Jo_4:18).

Hebreos anima a los creyentes a perseverar en su fe y conducta cristiana en medio de la persecución y de las presiones. Por lo general no pensamos que el sufrimiento sea bueno para nosotros, pero puede edificar nuestro carácter y nuestra paciencia. Durante tiempos de grandes pruebas, podemos sentir la presencia de Dios con claridad y encontrar ayuda de creyentes que nunca hubiéramos pensado que nos ayudarían. El saber que Jesucristo está con nosotros en nuestro sufrimiento, y el esperar su próximo regreso para poner fin a todo dolor, nos ayuda a crecer en nuestra fe y en nuestra relación con El (véase Rom_5:3-5).

El escritor anima a sus lectores a no abandonar la fe en tiempos de persecución, sino a demostrar mediante la paciencia que esa fe es verdadera. La fe significa depender de lo que Cristo ha hecho por nosotros en el pasado, pero también significa esperar lo que hará en nuestro favor en el presente y en el futuro (véanse Rom_8:12-25; Gal_3:10-13).AMEN Texto Biblia:Santa Biblia,Version Reina Valera1960 del Diario vivir.AMEN