domingo, 10 de marzo de 2013

Los que no aguardan el consejo de Dios .

Los que no aguardan el consejo de Dios serán justamente entregados a las lujurias de sus corazones para que anden según sus propios consejos. El deseo desmedido, aun por cosas lícitas, se vuelve pecaminoso. Dios mostró su desagrado por esto. Los llenó con angustia mental, terror de conciencia y autorreproche. Muchos de los que andan diariamente a placer, cuyos cuerpos son sanos, tienen el alma débil; nada de amor a Dios, nada de gratitud, nada de apetito por el Pan de vida y, entonces, el alma debe estar flaca. Se olvidan miserablemente de sí mismos, los que dan festines a sus cuerpos y hambrean sus almas. Aun el creyente verdadero verá causa abundante para decir: Por las misericordias del Señor no soy consumido. A menudo hemos puesto ídolos en nuestros corazones, aferrándonos a un objeto prohibido; así que si uno más grande que Moisés no se hubiera interpuesto para alejar la ira del Señor, hubiésemos sido destruidos. Si Dios trató severamente a Moisés por palabras precipitadas, ¿qué merecen los que hablan muchas palabras soberbias y perversas? Justo es que Dios elimine esas relaciones que son bendiciones para nosotros, cuando somos peleadores y provocadores para ellos y contristamos sus espíritus.TEXTO BIBLICO AMEN