Malo es que los creyentes se junten con los malos y profanos. La palabra incrédulo se aplica a todos los desposeídos de la fe verdadera. Los pastores verdaderos advertirán a sus amados hijos del evangelio a no unirse en yugo desigual. Los efectos fatales de rechazar los preceptos de las Escrituras acerca de los matrimonios se notan claramente. En lugar de ayuda idónea, la unión trae una trampa. Los que tienen la cruz de estar unidos desigualmente, sin que sea su falta voluntaria, pueden esperar consuelo bajo ella, pero cuando los creyentes establecen estas uniones, contrarias a las expresas advertencias de la palabra de Dios, deben esperar mucha angustia.
La cautela se extiende también a la conversación corriente. No debemos entablar amistad ni familiaridad con hombres malos e incrédulos. Aunque no podemos evitar por completo ver y oír, y estar con los tales, nunca debemos, no obstante, elegirlos como amigos. No debemos corrompernos juntándonos con quienes se contaminan a sí mismos con pecado. Salid de en medio de los hacedores de iniquidad, y apartaos de sus placeres y empresas vanas y pecaminosas; de toda conformidad a las corrupciones de este mundo presente. Si es un privilegio envidiado ser hijo o hija de un príncipe terrenal, ¿quién puede expresar la dignidad y la felicidad de ser hijos e hijas del Todopoderos AMEN