jueves, 14 de julio de 2011

La doctrina de un ministro de Cristo debe ser conforme a las Escrituras.AMEN

No debe despreciarse la juventud de los hombres si ellos se abstienen de vanidades y necedades. Los que enseñan por su doctrina deben enseñar por su vida. El discurso de ellos debe ser edificante; la conversación de ellos debe ser santa; deben ser ejemplo de amor a Dios y a todos los hombres buenos, ejemplo de mentalidad espiritual. Los ministros deben ocuparse de esas cosas como obra y tarea principal de ellos. Por estos medios se manifestará su provecho en todas las cosas y a todas las personas; esta es la forma de ganar conocimiento y gracia, y de ganar también a otros.
La doctrina de un ministro de Cristo debe ser conforme a las Escrituras, clara, evangélica y práctica; bien expresada, explicada, defendida y aplicada. Pero estos deberes no permiten tiempo libre para los placeres mundanos, las visitas vanas o la conversación ociosa, y muy poco, si lo hubiera, para lo que es pura diversión y solo ornamental. Todo creyente debe ser capacitado para que su provecho sea evidente a todos los hombres; que procure experimentar el poder del evangelio en su alma y dar su fruto en su vida.Texto Biblia:Santa Biblia AMEN