domingo, 1 de mayo de 2011

SENOR,

      
Heb 1:4 hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos. Heb 1:5
Mi Hijo eres tú,
Yo te he engendrado hoy,
y otra vez:
Yo seré a él Padre,
Y él me será a mí hijo?
Porque ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Heb 1:6
Adórenle todos los ángeles de Dios.
Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice: Heb 1:7
El que hace a sus ángeles espíritus,
Y a sus ministros llama de fuego.
Ciertamente de los ángeles dice: Heb 1:8
Cetro de equidad es el cetro de tu reino.
Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; Heb 1:9
Por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo,
Con óleo de alegría más que a tus compañeros.
Has amado la justicia, y aborrecido la maldad, Heb 1:10
Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra,
Y los cielos son obra de tus manos.
Y: Heb 1:11
Y todos ellos se envejecerán como una vestidura,
Ellos perecerán, mas tú permaneces; Heb 1:12
Pero tú eres el mismo,
Y tus años no acabarán.
Y como un vestido los envolverás, y serán mudados; Heb 1:13
Siéntate a mi diestra,
Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies?
Pues, ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: Heb 1:14 ¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación? AMEN                           Muchos judíos tenían un respeto supersticioso o idólatra por los ángeles, porque habían recibido la ley y otras noticias de la voluntad divina por su ministración. Los consideraban como mediadores entre Dios y los hombres, y algunos llegaron tan lejos como para darles una especie de homenaje religioso o adoración. De manera que, era necesario no sólo que el apóstol insistiera en que Cristo es el Creador de todas las cosas, y por tanto, crerador de los mismos ángeles, sino en que era el Mesías en naturaleza humana resucitado y exaltado, a quien están sujetos los ángeles, las autoridades y las potestades. Para probar esto cita varios pasajes del Antiguo Testamento. Comparando lo que Dios dice ahí de los ángeles con lo que dice a Cristo, se manifiesta claramente la inferioridad de los ángeles respecto de Cristo. Aquí está el oficio de los ángeles: son los ministros o siervos de Dios para hacer su voluntad, pero, ¡qué cosas grandiosas dice el Padre de Cristo! Reconozcámosle y honrémosle como Dios, porque si no hubiera sido Dios, nunca hubiera hecho la obra de mediación y nunca hubiera llevado la corona del Mediador. Se declara cómo Cristo fue apto para el oficio de Mediador y cómo fue confirmado en él: Lleva el nombre de Mesías por ser el Ungido. Sólo como Hombre tiene sus semejantes, y como ungido con el Espíritu Santo; pero está por sobre todos los profetas, sacerdotes y reyes, que hayan jamás sido empleados al servicio de Dios en la tierra.

Se cita otro pasaje de la Escritura, Salmo cii, 25-27, en el cual se declara el poder omnipotente del Señor Jesucristo, tanto al crear el mundo como al mudarlo. Cristo envolverá este mundo como si fuera un ropaje, para que no se abuse más de él, ni sea usado como lo ha sido. Como soberano, cuando los ropajes de su estado estén doblados y guardados, sigue siendo el soberano, de la misma manera nuestro Señor seguirá siendo el Señor cuando haya dejado de lado la tierra y los cielos como un ropaje. Entonces no pongamos nuestros corazones en lo que no es lo que creemos que es, y no será lo que es ahora. El pecado ha hecho un gran cambio en el mundo, para peor, y Cristo hará un gran cambio para mejor. Que estos pensamientos nos alerten, diligentes y deseosos del mundo mejor.
El Salvador ha hecho mucho para hacer que todos los hombres sean sus amigos, pero tiene enemigos, aunque serán puestos por estrado de sus pies, por la sumisión humilde o por la destrucción extrema. Cristo seguirá venciendo y para vencer. Los ángeles más excelsos no son sino espíritus ministradores, sólo siervos de Cristo para ejecutar sus mandamientos. Los santos son herederos en el presente que aún no han entrado en plena posesión. Los ángeles les ministran oponiéndose a la maldad y al poder de los malos espíritus, protegiendo y cuidando sus cuerpos, instruyendo y consolando sus almas, sometidos a Cristo y al Espíritu Santo. Los ángeles reunirán a todos los santos en el último día, cuando sean echados de la presencia de Cristo a la miseria eterna todos los que pusieron su corazón y sus esperanzas en los tesoros perecederos y en las glorias pasajeras.    Texto Biblia:Santa Biblia       AMEN