lunes, 23 de mayo de 2011

Los sufrimientos, los dolores, y la muerte parecen formidables aun al cristiano experimentado

 Los sufrimientos, los dolores, y la muerte parecen formidables aun al cristiano experimentado; pero, en la esperanza de glorificar a Dios, de dejar un mundo pecador, y estar presente con su Señor, aquel se vuelve presto a obedecer el llamado del Redentor y seguirle hacia la gloria a través de la muerte.
La voluntad de Cristo es que sus discípulos se ocupen de su deber sin andar curioseando hechos futuros, sea acerca de sí o del prójimo. Somos buenos para ponernos ansiosos por muchas cosas que nada tienen que ver con nosotros. Los asuntos de otras personas nada son para que nos entrometamos; debemos trabajar tranquilamente y ocuparnos de nuestros asuntos. Se hacen muchas preguntas curiosas sobre los consejos de Dios, y el estado del mundo invisible, a las cuales podemos responder, ¿qué a nosotros? Si atendemos el deber de seguir a Cristo, no hallaremos corazón ni tiempo para meternos en lo que no nos corresponde. —¡Cuán poco se puede confiar en las tradiciones orales! Que la Escritura se interprete y se explique a sí misma; porque en gran medida, es evidencia y prueba en sí misma, porque es luz. Nótese la facilidad de enmendar errores, como aquellos, por la propia palabra de Cristo. El lenguaje de la Escritura es el canal más seguro para la verdad de la Escritura: las palabras que enseña el Espíritu Santo, 1 Corintios ii, 13. Los que no concuerdan en los mismos términos del arte, y su aplicación, pueden, no obstante, estar de acuerdo en los mismos términos de la Escritura, y amarse unos a otros.AMEN
El Texto Bíblico