¿Ha sido alguna vez acusado falsamente o herido de tal manera que ha querido vengarse? David escribió este salmo como respuesta a las calumnias de los que declaraban que estaba tratando de matar al rey Saúl y apoderarse del trono (1Sa_24:9-11). En vez de tomar el asunto en sus propias manos y regresar el golpe, David clamó a Dios por justicia. La respuesta adecuada a la calumnia es la oración, no la venganza, debido a que el Señor dice: "Mía es la venganza, yo pagaré" (Rom_12:19; véanse también Deu_32:35-36; Heb_10:30). En lugar de devolver el golpe, pida a Dios que tome el asunto en sus manos, que imparta justicia y que restaure su reputación.
Dios "prueba la mente y el corazón". No hay nada oculto para Dios. Esto puede aterrarnos o consolarnos. Nuestros sentimientos son un libro abierto para El. Debido a que conoce hasta nuestras motivaciones, no tenemos dónde escondernos, ni manera de escapar de las consecuencias del pecado. Pero ese mismo conocimiento también nos da un gran consuelo. No tenemos que impresionar a Dios ni disimular la verdad. En vez de eso, podemos confiar en que El nos ayudará a fortalecer nuestras debilidades particulares para poder servirle como El lo ha planeado. Si verdaderamente buscamos seguirlo, nuestro esfuerzo será recompensado.AMEN