Col 3:12 Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia;
Col 3:13 soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.
Col 3:14 Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto.
Col 3:15 Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.
Col 3:16 La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.
Col 3:17 Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él. AMEN
Pablo nos ofrece una estrategia para ayudarnos a vivir para Dios cada día: (1) imitar el espíritu perdonador y misericordioso de Cristo (3.12, 13); (2) dejar que el amor guíe nuestra vida (3.14); (3) permitir que la paz de Cristo gobierne nuestro corazón (3.15); (4) ser siempre agradecidos (3.15); (5) tomar en cuenta la Palabra de Dios siempre (3.16); (6) vivir como representantes de Cristo (3.17).
La clave para perdonar a otros es recordar lo mucho que Dios nos perdonó. ¿Le es difícil perdonar a alguien que se ha equivocado un poco, cuando Dios le ha perdonado tanto? Pensar en el perdón y el amor infinito de Dios puede ayudarnos a amar y perdonar a otros.
Todas las virtudes que Pablo nos anima a desarrollar se vinculan perfectamente entre sí por amor. En la medida que nos revestimos de ellas, la última prenda que debemos ponernos es el amor, el cual mantiene a todas las demás en su lugar. Practicar una lista de virtudes sin practicar el amor, nos puede conducir a una distorsión, fragmentación y estancamiento (1Co_13:3).
Los cristianos debieran vivir en perfecta armonía. Esto no significa que no deban existir opiniones distintas sino que los cristianos debieran trabajar juntos en amor, más allá de sus diferencias. Dicho amor no es un sentimiento sino una decisión de satisfacer las necesidades de los otros (véase 1 Corintios 13). Esto conduce a la paz entre los individuos y entre los miembros del cuerpo de creyentes. Los conflictos en su relación con otros cristianos, ¿motivan conflictos públicos o silencio mutuo? Considere qué puede hacer para sanar dichas relaciones en amor.
La palabra gobernar proviene del lenguaje que emplean los atletas. Pablo nos dice que debemos dejar que la paz de Cristo sea el árbitro en nuestros corazones. Nuestros corazones son el centro de conflicto porque allí nuestros sentimientos y deseos se oponen: nuestros temores y esperanzas, nuestro recelo y confianza, nuestro celo y amor. ¿Cómo podemos enfrentar estos conflictos constantes y vivir en la forma que Dios quiere? Pablo explica que debemos decidir entre elementos conflictivos en base a la paz: ¿qué elección promoverá paz en nuestras almas y en nuestras iglesias? Para más detalles acerca de la paz de Cristo, véase Phi_4:9.
Aunque los cristianos primitivos tuvieron acceso al Antiguo Testamento y lo usaron con libertad, no tenían a su alcance el Nuevo Testamento ni ningún otro libro cristiano para estudiar. Sus historias y enseñanzas acerca de Cristo fueron memorizadas y transmitidas de persona a persona. Algunas veces se le puso música, por lo que esta vino a ser una parte importante en la adoración y educación cristianas.
"Hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús" significa dar honor a Cristo en cada aspecto y actividad de nuestro diario vivir. Como cristiano, usted representa a Cristo siempre: dondequiera que vaya o en lo que diga. ¿Qué impresión tiene la gente de Cristo cuando lo ven o hablan con usted? AMEN