Mat 11:25 En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños.
Mat 11:26 Sí, Padre, porque así te agradó.
Mat 11:27 Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.
Mat 11:28 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
Mat 11:29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;
Mat 11:30 porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga. AMEN
11.25 Jesús menciona dos tipos de personas en su oración: los "sabios", orgullosos de su conocimiento; y los "niños", humildemente receptivos a la verdad de la Palabra de Dios. ¿Se cree usted sabio o busca la verdad con la fe de un niño, sabiendo que Dios tiene todas las respuestas?
11.27 En el Antiguo Testamento "saber" significa más que conocer. Implica una relación íntima. La comunión entre Dios Padre y Dios Hijo es fundamental en sus relaciones. Para que otra persona pueda conocerle, Dios tiene que revelársele a través del Hijo. ¡Cuán afortunados somos de que Jesús nos ha revelado con claridad a Dios, su verdad y cómo conocerle!