miércoles, 16 de febrero de 2011

DIOS ES EL MAESTRO DE COMO VIVIR.

HOLA FAM;
Esta aparición de Jesús a los dos discípulos que iban a Emaús, sucedió el mismo día en que resucitó de entre los muertos. Muy bien corresponde a los discípulos de Cristo hablar de su muerte y resurrección, cuando están juntos; de este modo pueden beneficiarse del conocimiento mutuo, refrescarse mutuamente la memoria y estimularse unos a otros sus afectos devotos. Dónde haya sólo dos que estén ocupados en este tipo de obra, Él vendrá a ellos y será el tercero. Los que buscan a Cristo lo hallarán: Él se manifestará a los que preguntan por Él; y dará conocimiento a los que usan las ayudas que tienen para el conocimiento.
No importa cómo fue, pero ocurre que ellos no lo conocieron; Él lo ordenó así para que ellos pudieran conversar más libremente con Él. Los discípulos de Cristo suelen entristecerse y apenarse aunque tienen razón para regocijarse, pero por la debilidad de su fe, no pueden tomar el consuelo ofrecido. Aunque Cristo entró a su estado de exaltación, todavía nota la tristeza de sus discípulos y se aflige de sus aflicciones.
Son forasteros en Jerusalén los que no saben de la muerte y de los padecimientos de Jesús. Los que tienen el conocimiento de Cristo crucificado, deben tratar de difundir ese saber. Nuestro Señor Jesús les reprochó la debilidad de su fe en las Escrituras del Antiguo Testamento. Si supiéramos más de los consejos divinos según han sido dados a conocer en las Escrituras, no estaríamos sujetos a las confusiones en que a menudo nos enredamos. Les muestra que los padecimientos de Cristo eran, realmente, el camino designado a su gloria, pero la cruz de Cristo era aquello en que ellos no se podían reconciliar por sí mismos. Empezando por Moisés, el primer escritor inspirado del Antiguo Testamento, Jesús les expone cosas acerca de sí mismo. Hay muchos pasajes en todas las Escrituras con referencia a Cristo, y es muy provechoso reunirlos. No nos adentramos en ningún texto sin encontrar algo referido a Cristo, una profecía, una promesa, una oración, un tipo u otra cosa. El hilo de oro de la gracia del evangelio recorre toda la trama del Antiguo Testamento. Cristo es el mejor expositor de la Escritura y, aun después de su resurrección, condujo a la gente a conocer el misterio acerca de sí mismo; no por el planteamiento de nociones nuevas, sino mostrándoles cómo se cumplió la Escritura, y volviéndolos al estudio ferviente de ellas.AMEN